martes, 20 de diciembre de 2011

Unas Navidades diferentes

Disfruto las últimas semanas con vosotros, antes de pasar por el nuevo puente, que ya, me está esperando.

Os miro cuando dormís, y sonrío.
Os miro cuando estáis despiertos, y creo en los milagros.
Os miro entre sonrisas (otras veces entre llantos) y verdaderamente CREO EN EL AMOR.

Apuro, apuro el tiempo igual que vosotros relaméis los últimos trazos de chocolate en vuestros dedos.

No sé si compartiremos el tiempo suficiente, es más, nunca hay tiempo suficiente, es por eso de la necesidad de estrujarlo contra nosotros y no dejarlo pasar como pasa el oxígeno a través de nuestras células.

Mis queridos niños...


A Elsa le siguen gustando los caballos. Adora cualquier forma animal y/o vegetal. A veces pienso que se comunica con ellos.

A Ramón, le gusta absorber cualquier energía que circula cerca de él. Dice que quiere aprender música, fútbol, bombero y camión de basura (está un poco complicado que en el colegio aprueben esas actividades extraescolares, aunque los niños, SABEN (no creen, sino SABEN) que todo es posible.

Seguiré escribiéndoos desde donde sea, mis queridos niños...

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