domingo, 11 de diciembre de 2011

Navidad

Odio la Navidad.
Siendo niña me gustaba.
Siendo adolescente aguantaba las fiestas por la ansiada llegada de noche vieja.
Y ahora, sobrevivo a ella por mis queridos niños, así que a ellos debo agradecerles que todo se haga más soportable.

No me considero, en este caso, ni anormal ni especial, porque sé que este sentimiento de frustración absoluta del cual nos emborrachan estos días, nos ataca a muchos.
Pediría que mi calendario anual tuviera 15 días menos, aunque sumados significasen unos años menos de vida, me daría igual, los cedo.

No diré que éste, será uno de los años más duros por los que hemos tenido que pasar, aunque reconozco que no será de los mejores.
Quedan dos semanas para el día de Navidad y ya está la casa llena de colores.

Dos pequeñajos se pasan el día cantando "feliz Navidad" y villancicos por todas las estancias, y yo, estoy sumida en un "reset" espacial, para intentar comenzar el nuevo año con poca memoria y más capacidad de almacenar lo que verdaderamente me vaya a servir.
Al final, queridos niños, de eso se trata, de vivir siempre con las máximas expectativas aunque luego nos enfrentemos incluso a una "no" respuesta. Siempre, el resultado, va a ser el que debía ser, y eso nos dará la oportunidad de hacer otras cosas.

Siempre, ocurra lo que ocurra, será lo mejor...

Os quiere, mamá

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