domingo, 4 de diciembre de 2011

Recuerdo cómo, cuándo y porqué comencé a escribir en este blog.
Me propuse hacerlo de forma frecuente para grabar lo mejor de vosotros a través de mi mirada, de mi amor. Era la mejor herencia para mis hijos...

Hoy, retomo mi escritura, después de meses sin las fuerzas suficientes, y sin las palabras adecuadas para explicar, el porqué de mis letras y cuál es la fuerza que me obliga a hacerlo. Ahora eso no importa, supongo que con el paso del tiempo, los años, iréis encajando piezas como si todo fuera un puzzle.

Nos acercamos a la media noche y dormís.
Yo aprovecho para ordenar mis ideas y resumir éste último año de vuestra vida.
Cuento los días que estuve a vuestro lado y miro hacia un futuro incierto.
Y me dispongo a entregar mi vida y mi letra para vosotros mientras pueda.

No he sido nunca demasiado valiente, hasta que llegasteis a mi vida.
Ahora, no tengo miedo, el único miedo de todo esto es que no salga bien o no poder estar lo suficiente a vuestro lado: eso me angustia mucho.

Veréis, la vida, dicen, que es puro azar. 
También dicen (y oiréis) eso de que siempre tenemos "una de cal y una de arena". Si me hicierais la pregunta de si es cierto, no sabría contestar con generalidades, pero sí sabría contestar por mi misma, diciendo que cuando parece que todo está fantásticamente bien, llueven ranas. Por eso, hay personas que cuando todo en su vida "es perfecto" se asustan esperando que se rompa algo por algún lugar...


Debo leer hasta dónde y hasta cuándo escribí, por allí y por acá, y cuando reorganice todas mis ideas seguiré tallando el corazón que un día latirá a través de vuestros ojos.

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